Activa durante las protestas contra la Guerra de Vietnam, motivo por el que fue a la cárcel, luego exiliada debido a su activismo por causas sociales, la historiadora tuvo un enorme renombre mundial por obras como El retorno de Martin Guerre1(1984/2024), cuya película (1982), hecha por Daniel Vigne (1942), acompañó como asesora histórica, tal y como comenta en su prefacio e introducción al libro. Del mismo modo, autora del libro León, el africano (2007/2008), una fantástica microhistoria de un sujeto entre muchos mundos que plantea el desafío del análisis de la historia de la primera modernidad más allá de las fronteras de los reinados, y el libro Mujeres de los márgenes, que refleja también su activismo por los derechos de las mujeres.
En 2018, de modo paralelo a traducir su correspondencia con el historiador marxista británico Edward Palmer Thompson2, por parte de varias y varios colegas de la Red Distrital de Estudiantes de Historia, en el Comité de la Universidad de los Andes y la Revista Menocchio, Zemon Davis le concedió una breve entrevista a César Augusto Duque Sánchez, quien gestionó la iniciativa de traducción. La reproducimos a continuación.
César Augusto Duque Sánchez (CADS). Usted lleva más de 40 años trabajando en el campo de la historia. Ha sido testiga de los cambios tecnológicos y generacionales que ha experimentado la profesión, pero no tenemos muy claro cuál ha sido su experiencia como mujer en este ámbito y cuál ha sido la experiencia de las mujeres en esta disciplina de estudio. Recientemente ha realizado un análisis sobre el lugar que ocupaban las mujeres entre las historiadoras, los historiadores y les historiadores, que rodeaban a la primera generación de la Revista Annales. Cuéntenos un poco sobre la experiencia de las mujeres en el campo de la historiografía del siglo XX.
Natalie Zemon Davis (NZD). Fue una delicia ser historiadora y ser mujer historiadora durante el siglo XX. Me encantó el descubrimiento de la historia social en los años cincuenta, y me encantó también mi giro hacia la historia cultural a finales de los sesenta, reflejado en parte en este intercambio con Edward Thompson. Al mismo tiempo, al ser mujer, me sentí muy pronto atraída por el estudio histórico de la mujer y el género, un campo apasionante que explorar y ampliar. Trabajamos juntos más allá de las fronteras geográficas, mujeres y algunos hombres de distintas universidades (especialmente de Estados Unidos), para encontrar fuentes históricas que utilizar y pensar en las categorías de análisis que emplear en nuestra docencia e investigación. Aquellos días pioneros fueron inolvidables. Sin duda, las mujeres no éramos numerosas en este campo en los años cincuenta. En mis primeras cátedras universitarias, era la única mujer del departamento, o una de dos o tres entre muchos hombres.
La estrategia clave era entablar amistad con otras mujeres de la universidad y trabajar para apoyarnos mutuamente y apoyar a las estudiantes de posgrado y licenciatura. Siempre había algunos colegas masculinos que colaboraban. (El apoyo de mi marido, matemático, siempre estuvo presente). Hoy la situación es diferente: hay muchas más mujeres en el campo histórico y su presencia ha marcado la diferencia. Otras cuestiones son importantes, como la apertura del campo histórico a personas de diversos orígenes y países, y la colaboración seria entre historiadores de antiguos países [cuyos gobiernos, empresas transnacionales e individuos encabezaron el despliegue de empresas con actividades]3 imperiales y coloniales. [cuyos gobiernos, empresas transnacionales e individuos encabezaron el despliegue de empresas con actividades]4 imperiales y coloniales.
CADS. Este intercambio entre el profesor Thompson y usted se produce en el marco de su colaboración para la Revista Annales y la Revista Past & Present (P & P). Sin embargo, la historia de estas revistas no suele estar conectada en la historia de la historiografía. De hecho, tienden a verse por separado. ¿Podría decirnos cuál es el significado de su intercambio y cómo se ha producido el intercambio entre estas dos publicaciones como colaboración entre escuelas historiográficas?
NZD. En el momento en que tuve este intercambio con Edward Thompson, me parece que había poca conexión activa entre los historiadores de la Escuela de Annales en París y los académicos ingleses que editaban y escribían para P & P. Ambas eran publicaciones periódicas innovadoras y ambas habían dialogado previamente con los enfoques históricos marxistas o habían reaccionado ante ellos.
Pero durante la década de 1960 gran parte del trabajo pionero de los historiadores de Annales seguía centrándose en Francia o, quizás, en el Mediterráneo; gran parte de las mejores publicaciones de P & P seguían centrándose en Inglaterra. Creo que ambos sentíamos que estábamos dando un paso positivo para ampliar el horizonte de cada publicación periódica cuando yo enviaba mi ensayo sobre el Charivari5, centrado en Francia[,] (sic) con algunas referencias europeas más amplias, a P & P y su rough music inglesa a los Annales. Así, me alegré mucho cuando Jacques Le Goff y Jean-Claude Schmittorganizaron[,] (sic) varios años más tarde[,] (sic) una conferencia sobre el Charivari y nos tuvieron a Edward Thompson y a mí como participantes centrales (Ver recuadro).
CADS. Por otro lado, se trata de un intercambio entre dos profesionales de la historia, marcado por un alto compromiso político, por la censura y por un interés humanitario. ¿Cómo cree que se conectan en estas obras sus agendas políticas y las de E.P. Thompson? ¿Cómo se sitúan en el mismo horizonte historiográfico? y ¿cómo consiguen distanciarse de los mismos para no politizar sus estudios con lecturas anacrónicas?
NZD. Tanto Edward como yo estábamos muy interesados en la política. Él era un líder del movimiento antinuclear, si no recuerdo mal. No puedo hablar de cómo él veía su rough music en relación con sus preocupaciones políticas.
En mi caso, me interesaban mucho los estilos de resistencia de la gente que carecía de poder político, tanto en el pasado como en mi época. El movimiento contra la guerra de Vietnam ya había comenzado cuando yo escribí mi Charivari, así como otros movimientos para democratizar las estructuras universitarias.
Lo “carnavalesco” era una característica de estos movimientos a finales de los años sesenta. Me llamaron la atención ciertas continuidades. Entre otras cosas, me llevaron a cuestionar la noción de la llamada “resistencia primitiva” como un estilo anticuado de acción política. (Aquí discrepaba con la idea de Eric Hobsbawm de los “rebeldes primitivos”6. Me parecía que estas formas de resistencia tenían una larga y relevante historia).
¿Cómo distanciarse de los propios prejuicios? Esto es algo que aprendemos desde el principio de nuestro trabajo como historiadores. Intentamos ser conscientes de nuestras propias tendencias y nos aseguramos de plantear preguntas desafiantes.
Mi técnica: volver siempre a las fuentes, a las pruebas. Hágalo repetidamente. Deje que las voces del pasado tengan la última palabra. Y normalmente hay alguien en el pasado que expresa un punto de vista con el que usted personalmente podría estar de acuerdo. Deje hablar a esa persona del pasado. Si quiere expresar su propio punto de vista, hágalo en el prefacio.
Deje que los lectores sepan de dónde viene y qué marco interpretativo aporta al proyecto. Pero no olvide su gran responsabilidad con las fuentes del pasado.
CADS. ¿Cuáles cree que fueron las principales aportaciones de este epistolario para su trabajo?
NZD. No lo sé. Sólo pensé que las generaciones más jóvenes podrían disfrutar leyendo este momento de intercambio entre dos personas de la generación anterior…
En realidad, Edward era un poco mayor que yo, y estaba mucho más establecido en el momento en que le envié mi trabajo en manuscrito.
Me encantó que tuviéramos este intercambio y que él se interesara. Y, por supuesto, hubo sorpresa por ambas partes: él no sabía que yo estaba trabajando en el Charivari, y yo no sabía que él estaba trabajando en la rough music. Yo sólo sabía de su interés por la cultura y la política de la clase obrera, y pensé que le interesaría el caso francés y mi enfoque (un tanto antropológico).
CADS. Muchas gracias.
Nota del entrevistador: Deseamos que los breves y agudos comentarios de la maestra Zemon Davis continúen siendo guía para orientar algunos de los principales desafíos del ejercicio historiográfico y, ante todo, que su tono amable y cercano sigan inspirando posibles ambientes, como condición de posibilidad para nuestras referencias historiográficas que pueden conectar afectivamente con sus lectoras y lectores, incluso distantes.
Quienes, ante todo, leen historia, constituyen esas áreas de las figuraciones lectoras que son menos predecibles en la recepción del discurso histórico.
Del mismo modo, deseamos que el ejercicio de aconsejar, sólo después de cincuenta años de oficio y experiencia, puesto en práctica delicadamente por la profesora Zemon Davis, pueda seguir conduciendo la disciplina desinteresadamente o, mejor, dirigirla a cultivar algunos valores que contribuyen con la construcción de una ética profesional entre personas que se desempeñan en la historia, por supuesto, no exenta de conflictividades y desacuerdos.



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