2. El sector financiero en el marco de la crisis del sistema monetario capitalista mundial
En la sociedad capitalista desarrollada, el capital financiero desempeña un papel importante como masa de capital que existe fuera del proceso de producción y que, pese a dar la impresión de ser independiente de él, lo influye y es influido por él de variadas maneras. Por ejemplo, a corto plazo, las fluctuaciones del tipo de interés son producto del ciclo comercial subyacente; el tipo de interés es generalmente bajo en los períodos de prosperidad, pero alcanza su punto más elevado al estallar una crisis económica. Hilferding (1910) demostró que los movimientos cíclicos del tipo de interés afectan a la vez la actividad financiera y pueden precipitar crisis financieras incluso antes que comience una crisis económica generalizada (aunque las crisis financieras son sólo un síntoma, un presagio, de la crisis posterior; esto es, las debacles financieras son la fase inicial de una contracción mayor; en un segundo momento la recesión se propaga, para, finalmente, transformarse en una brutal crisis de sobreproducción de escala planetaria). El capital financiero pasa por diversas formas que incluyen acciones, obligaciones, préstamos, bonos, tarjetas de crédito y derivados (que funcionan como crédito, sin conexión con la inversión real).
De otra parte, la circulación monetaria constituye en gran medida el espejo en el cual se reflejan los procesos de fondo que se operan en la economía. La desorganización del sistema monetario evidencia que algo anda mal en la economía, y viceversa. Al propio tiempo, el estado del sistema monetario y financiero no es reflejo pasivo de la situación en la economía sino que a la vez influye sobre ésta, contribuyendo a su desarrollo o, por el contario, agudizando sus contradicciones. De ahí las tentativas de regulación global monopolista-estatal de los procesos monetarios en el SMC, tanto como la enconada lucha entre países imperialistas en torno al control del medio de cambio o divisa internacional, y de la política financiera-crediticia. El desarrollo del sistema monetario internacional ha sido siempre el resultado de una exacerbada lucha interimperialista. Veamos:
En la época de la crisis general del capitalismo, el planeta ha sido testigo de la bancarrota del patrón oro. Hasta comienzos del siglo XIX, el papel del dinero lo desempeñaban el oro y la plata (en proporción 15:1). El bimetalismo no pudo dominar por mucho tiempo el paso del capitalismo a su fase imperialista, a la época del dominio de las transnacionales, la socialización global de la producción capitalista fue marcada por la importancia del dinero mundial, y el desplazamiento gradual del oro de la esfera de la circulación y su sustituto por el papel moneda. En 1848, las monedas de oro y plata en Inglaterra, Francia y Estados Unidos constituían el 63 por ciento de toda la masa monetaria; en 1913, ese porcentaje se había reducido al 13.
El proceso de desalojamiento definitivo del oro de la circulación por el papel moneda comenzó en el período de la PGM. La incorporación de los sectores privados de la economía a la producción de armamentos, y la utilización de las emisiones de papel moneda para financiar los gastos militares generaron una inflación irrefrenable. El desvalorizado papel moneda desplazaba el oro de la circulación y marcaba el comienzo de la bancarrota del patrón oro. En los años de la “Gran Depresión” (1929-1933), más de 30 países suspendieron de nuevo el cambio de los billetes de banco por oro, y algo más tarde todos los demás países. En 1934 se suspendió en Estados Unidos, donde fueron prohibidas las operaciones particulares con oro en el mercado interno, así como la propiedad privada de oro monetario.
Después de la PGM (1914-1918), el desplazamiento del oro por el papel moneda se extendió también a la esfera de las relaciones económicas internacionales. Con el fin de superar las dificultades en el comercio internacional, relacionadas con la escasez de oro, la Conferencia Económica Internacional de Génova de 1922 recomendó utilizar el dólar estadounidense y la libra esterlina inglesa como divisas de reserva, es decir, como sustitutos del oro en las operaciones internacionales. Pero cuando el desalojo del oro de la esfera de las operaciones internacionales se produjo intensivamente fue durante la Segunda Guerra Mundial (SGM) (1939-1945, involucró a más de 70 países) y después de ella.


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