Crisis del sistema monetario mundial y concentración financiera en Colombia

Desregulación del sector financiero

Entre 1986 y 1990, la legislación financiera se concentró en el saneamiento del sistema. La mejoría de la rentabilidad patrimonial y la utilidad operacional fueron los principales objetivos. Adicionalmente se inició el proceso de desmonte del enjambre de inversiones forzosas y de subsidios de crédito de fomento al que estaban obligados bancos e intermediarios financieros. En 1991, la Asamblea Constituyente le dio autonomía al Banco de la República para definir las políticas cambiarias, monetaria, de crédito y encajes. Le otorgó la responsabilidad de mantener estable la moneda y lo dotó de facultades discrecionales para sancionar instituciones financieras. Se creó la Junta Directiva del Banco de la República y desapareció la Junta Monetaria.

En los 90 se estableció una política de liberación, desregulación del sector financiero. Además, se autorizó la inversión extranjera en las entidades financieras “sin límites”. Los esfuerzos se concentraron en modernizar y hacer más competitiva la estructura financiera nacional. La eficiencia del sistema, altamente cuestionada, se convirtió en el objetivo primordial de las Leyes 45 de 1990 y 35 de 1992. La política de apertura hacia los mercados externos estimuló la llegada al país de grandes bancos europeos y americanos mediante la compra de las instituciones existentes.

La liberación y la apertura en el sector financiero permitieron que las tasas de interés se elevaran a niveles históricos, llevando a la quiebra a muchos deudores, en particular a quienes tenían obligaciones con las corporaciones de vivienda. En 1998, la tasa nominal de interés de captación (DTF) era del 32,6 por ciento. En paralelo, el escenario macroeconómico a fines de 1988 mostraba profundos desequilibrios que amenazaban con una severa crisis cambiaria: el déficit fiscal ascendía al 5 por ciento del PIB, y la cuenta corriente de la balanza de pagos registraba un déficit de 6,6 del PIB. Todo esto agravado por sucesivas crisis financieras: México (1995), Sudeste asiático (1997) y Rusia (1998). En 1999, la economía colombiana se desplomó, por primera vez desde los 30, en –4,5 por ciento y el sector financiero en 6,1.

Las principales entidades afectadas por la crisis financiera fueron la banca oficial, los bancos privados pequeños, las corporaciones de ahorro y vivienda, las compañías de financiamiento comercial y las cooperativas. Los más afectados con esta crisis fueron los deudores hipotecarios, quienes perdieron masivamente sus viviendas. El gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) socializó las pérdidas del sector financiero al imponer un gravamen a las transacciones financieras de 2×1000, que poco después se elevó a 4×1000, para subsidiar y proteger de la quiebra a las entidades financieras. A la par, fueron oficializados Granahorrar, Interbanco y Banco Cafetero, y los bancos cooperativos se agruparon en Megabanco (producto, en alto grado, de la presión de la banca privada sobre el Gobierno para asfixiar al sector cooperativo financiero, que venía registrando un alto dinamismo, quitándoles una pequeña pero significativa porción del mercado a los grandes conglomerados financieros). Sólo en el período 2002-2005 se recupera plenamente el sistema después de la crisis.

Del piso al auge

En 1999 y 2000, el PIB del sector financiero seguía cayendo respectivamente en 4,9 y 1. Durante 2001 y 2002, crece al 2,3; y, a partir de 2003, las instituciones financieras registran un ritmo de crecimiento superior al PIB global: 5,7 en 2003; 4,8 en 2004; y, 3,6 en 2005.
La concentración en el sector financiero se agudizó: el número de entidades se redujo de 147 en 1995 a 71 en 2001. Junto a esta tendencia, la estructura de los bancos asumió otra característica: la existencia de grupos financieros que concentran una importante participación del mercado. La evidencia de prácticas monopólicas en el sector puede ser medida como la participación de mercado de las cuatro mayores firmas. Para la banca del país, teniendo en cuenta la presencia de grupos financieros, pasa de 54,6 por ciento en marzo de 1997 a 67,9 en junio de 2003, lo que evidencia un notable incremento del poder de mercado de los bancos que operan dentro de un conglomerado en la industria. La literatura de políticas de competencia muestra que este indicador señalará una inconveniente concentración de mercado si las mayores cuatro firmas suman una participación superior al 50 por ciento. El rasgo monopólico del sector financiero se acompaña de alta financiarización en la economía colombiana, dado que esta rama de actividad crece a un ritmo igual o superior al del PIB nacional. En los años 2006 a 2008, el sector financiero crece a una tasa promedio de 6,6 (ver cuadro 1). La situación conduce al aumento sostenido de la participación relativa del sector financiero en la estructura económica, aun en las épocas recesivas: de 2,6 por ciento en 1925 subió a 16,6 en 1965, hasta alcanzar 22,5 en 2008.

Cuadro 1

A la vez, desde mediados de los 90, el mercado de capitales se desarrolla con fuerza en materia de negociación de papeles de renta fija: bonos, papeles del Gobierno y otro tipo de papeles. La creación de los fondos de pensiones privadas, producto de la reforma al sistema de seguridad social (1993), y la privatización de empresas públicas le han introducido un gran dinamismo al mercado de capitales. El vigoroso crecimiento de la economía en general, y el sector financiero en particular, en los últimos años estimuló la llegada al país de grandes corporaciones financieras. No obstante, la banca nacional aún representa el 70 por ciento de los activos del sistema, y tres de los cuatro bancos más grandes, según sus activos. Los tres primeros bancos en Colombia son: Bancolombia, Banco de Bogotá y Davivienda; en el cuarto lugar está el primer extranjero, el BBVA, que llegó al país en los 90 al adquirir el Banco Ganadero y después Granahorrar (ver cuadro 2).

Cuadro 2



Cifras en millones de pesos. FuenteÑ Superintendencia Fiananciera de Colombia. Var. % varaciones calculadas frente al año 2006.
Var.+-1,000%***
*Cartera de créditos y operaciones de ‘leasing’.
Apartes de “Las 50 entidades financieras”. Revista Semana, abril 28 de 2008, pp.164-165.


El dinamismo del sector financiero se da por el lado de la banca extranjera. A las entidades extranjeras ya establecidas aquí, entre ellas la banca española y el Citibank, se unió hace poco el gigante bancario HSBC, que entró al mercado local al comprar la operación internacional de Banistmo, grupo presente en Centroamérica y Colombia. En 2007 llegaron al país General Electric, a través de su división financiera GE Money (se asoció con el Banco Colpatria en una participación cercana al 50 por ciento del capital accionario) y el grupo financiero holandés ING (décima empresa más grande del mundo), al adquirir del Grupo Santander su negocio de fondos de pensiones en Latinoamérica por 1.000 millones de dólares. En 2008 llegaron AIG Consumer Finance Group, filial de la aseguradora estadounidense (le compró al banco ecuatoriano Pichincha la compañía de financiamiento comercial que tiene en Colombia) y el Royal Bank of Scotland (en 2007, un consorcio de tres bancos –RBS, Banco de Santander y Fortis– adquirió el ABN Amor en el mundo). La actual crisis financiera implica un reacomodamiento de las entidades financieras en el mercado y una confrontación agresiva por la supervivencia y el crecimiento.

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