En síntesis, en la economía capitalista no sólo el oro es desplazado de circulación; igualmente se reduce la proporción del papel moneda circulante, sustituido cada vez más por el crédito y los instrumentos crediticios de pago. Si bien los nuevos sustitutos del patrón oro están exentos de sus deficiencias (escasez, altos costos de su circulación y riesgos, insuficiente elasticidad), no es menos cierto que tienen otro defecto, que supera con mucho todas sus virtudes, tomadas en conjunto: no tienen valor propio. Por eso, el sistema monetario, basado en la circulación de papel moneda o dinero electrónico no convertible en oro, pierde su estabilidad de antaño.
Ahora bien, la monopolización, por parte del imperialismo norteamericano, de las ventajas relacionadas con la utilización de los signos monetarios nacionales en calidad de dinero mundial, inevitablemente había de agudizar las contradicciones interimperialistas en el ámbito de las relaciones monetarias internacionales. Como consecuencia de la actuación más intensa de la ley de desarrollo económico y político desigual, a finales de los años 1960 se estableció entre ellos una nueva correlación de fuerzas. Los Estados Unidos perdían su posición monopólica en la economía capitalista (su peso en la producción industrial de la economía capitalista mundial descendió de un 33,5 por ciento en 1948 al 14,2 en 1971). En lugar del dominio absoluto de Estados Unidos en la economía capitalista mundial, se formaron tres centros imperialistas rivales: los Estados Unidos, la Comunidad Económica Europea (creada en los años 1950 y transformada en 1993 en la Unión Europea) y Japón.
El debilitamiento de la posición hegemónica estadounidense fue producto de factores externos e internos. En lo externo, los ritmos de crecimiento económico más rápido de Europa Occidental y Japón. En lo interno, la agravación de la inestabilidad de la economía norteamericana, el descenso del poder adquisitivo del dólar, el aumento del saldo negativo de la balanza de pagos, y un creciente y sostenido déficit fiscal. Tres grupos fundamentales de gasto de Estados Unidos en el extranjero provocaron la alteración crónica de su balanza de pagos: i) los gastos de destino político-militar; ii) la exportación de capital como medio de expansión económica imperialista iii) déficit en el comercio exterior.
El abultado déficit de la balanza de pagos estadounidense llevó a que el dólar papel desbordase al mercado mundial de divisas; en particular, aumentó con gran rapidez la cantidad de eurodólares. Los países capitalistas que acumularon grandes cantidades de dólares comenzaron a presentarlos ante el sistema federal norteamericano para ser cambiados por oro. Como consecuencia, comenzó la huida en masa del oro de los Estados Unidos, reduciéndose drásticamente sus reservas y poniendo en peligro la convertibilidad oficial del dólar en oro. Todo evidenciaba el comienzo de una nueva etapa de agudización de la crisis del sistema monetario, relacionada directamente con el deterioro de las posiciones del dólar como divisa de reserva.
Con el propósito de detener la fuga de oro y fortalecer las posiciones del dólar como divisa de reserva, en agosto de 1971, el presidente norteamericano Richard Nixon anuló la convertibilidad del dólar en tal metal. Tal decisión significó el fracaso del Acuerdo de Bretton Woods, así como la liquidación de los últimos restos del patrón oro. De modo oficial, la situación fue formalizada jurídicamente en la sesión del FMI en Kingston (Jamaica), en enero de 1976, cuyas decisiones estipulaban excluir de su reglamento todos los planteamientos acerca del status del oro en el sistema monetario-financiero internacional y abolir el precio oficial del mismo. Las operaciones directas entre los países capitalistas empezaron a efectuarse exclusivamente en papel moneda, estrechando aún más la base económica del sistema monetario capitalista, significando un paso más hacia su quiebra. Esta nueva situación no salvó de la devaluación al dólar. En diciembre de 1971, el gobierno estadounidense debió realizar la primera devaluación posbélica del dólar en 7,8 por ciento, y en febrero de 1973 la segunda, esta vez en 10 por ciento. La anulación arbitraria del patrón oro constituyó una operación de engaño del resto de países del SMC, evidenciando la esencia del patrón dólar como sistema de saqueo sin precedentes. Inmediatamente después de suspender el cambio de dólares por oro, se inició una incontenible expansión de la moneda estadounidense.


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