Capitalismo financiero rapaz y autoritario. En la declaración final de la Conferencia Monetaria de Tanzania, organizada en 1981 en el marco de la ONU, se señalaba que la comunidad mundial no se puede permitir mantener una situación en la cual un país les impone a los demás su propia moneda en calidad de medio universal de pago y de reserva, lo que conduce a la inflación incontrolada de la liquidez internacional, a la acumulación y destructiva migración de los capitales especulativos transnacionales, y asimismo a la importación de la inflación, de lo cual sufre gran prejuicio en primer término la periferia subdesarrollada.


El deterioro del patrón dólar avanzaba. A partir de los 80 se hizo evidente que ya no correspondía con la nueva correlación de fuerzas entre los principales centros imperialistas, en cuanto no responde a las necesidades de desarrollo del mercado capitalista mundial. En el período siguiente, las modificaciones que presenta el sistema monetario internacional son resultado de la lucha entre los principales centros del imperialismo, por un lado, y entre la comunidad de países imperialistas y los de la periferia, por el otro.
No obstante, el dogma neoliberal se impuso en el SMC desde los 80. En las últimas tres décadas aumentaron las contradicciones interimperialistas en la esfera financiero-monetaria. La utopía de crear un sistema monetario internacional que favoreciera a todos los países del orbe se tornó irrealizable. La dialéctica del desarrollo es tal que ha evolucionado en dirección del sucesivo ahondamiento de la crisis general del capitalismo. Aunque no es excluible del todo la posibilidad de mitigaciones temporales y parciales de las contradicciones en la esfera monetaria, difícilmente se puede superar la crisis del propio sistema monetario (como la creación de los Derechos Especiales de Giro –DEG– que comenzaron a utilizarse como medios de pago internacionales desde enero de 1970, o la creación del euro como moneda oficial de la Unión Europea desde enero de 1999).


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