Encuentro y distancia con San Martín
El avance de las fuerzas colombianas hacia Perú tuvo como un gran precedente el encuentro entre Bolívar y San Martín, en Guayaquil entre el 25-27 de julio de 1822. Tanto para el mando de las fuerzas del Río de la Plata como para el de Colombia, Perú estaba dentro de sus planes, e incluso el mismo Guayaquil, fundamental como puerto de valor estratégico tanto para la comunicación, como para ampliar el campo de batalla hacia el mar, en este caso el Pacífico, y obligar al enemigo a dispersar aún más sus fuerzas y, por tanto, debilitar alguno de los puntos bajo su control.
Con tal previsión, Simón Bolívar avanzó con 1.500 efectivos hacia Guayaquil, adonde entró el 11 de julio de 1822, recibido por su población con todos los honores. Dos días después, notificó a la junta de gobierno que acogía “bajo la protección de la República de Colombia al pueblo de Guayaquil, encargándose él del mando político y militar de esta ciudad y su provincia” (11).
Pocos días después llegó a Guayaquil el general San Martín, quien luchó contra Napoleón y fue ascendido a teniente coronel por su acción en la batalla de Bailén. Al llegar a la isla de Puná, recibió con asombro la notica de la presencia y los logros de Bolívar. Un hecho que comentó en carta confidencial a Guido: “El Libertador nos ha ganado por la mano”. El 25 del mismo mes, fue recibido con honores por Bolívar. Durante los dos días siguientes, intercambiaron opiniones sin testigos.
Pacto o América como patria El encuentro de ambos permitió compartir y confrontar opiniones entre dos proyectos: el del Río de la Plata, afanado por garantizar una transición en las otrora colonias españolas, sin poner en riesgo los poderes históricos allí asentados, y que para tal fin estaba dispuesto a coronar príncipes europeos en las tierras ahora liberadas. Por el otro, Bolívar, para quien “la patria es América”, cada vez más arraigado en una idea liberal, de soberanía plena, sin sometimiento a ningún acuerdo de control con potencia alguna. En tal circunstancia: dos proyectos muy distantes. El acuerdo entre estos dos generales y las fuerzas que representaban fue imposible.
La idea de los sureños, con sustento en la Logia de Lautaro, tuvo su origen en negociaciones con el gobierno francés para la coronación de un príncipe de la casa de Borbón –el Duque de Luca– como soberano del Río de la Plata. Francia comprometió su palabra a hacerle dar otro destino a la expedición española contra las Provincias Unidas, y asegurar la aquiescencia de Portugal y la evacuación portuguesa de la Banda Oriental mediante el casamiento del futuro rey con una princesa brasileña.
En sesión secreta Tal decisión del Congreso del Río de la Plata fue sin autorización de sus representados, que autorizaron al enviado de Buenos Aires a París, doctor Valentín Gómez, para que firmara el tratado. Sin embargo, el intento de acuerdo abortó por las rivalidades de las casas europeas reinantes, pero también, por la tremenda intervención de las masas populares argentinas, que frustraron la solución monárquica y obligaron a los dirigentes de Buenos Aires a enfrentarse a las provincias que proclamaban su independencia de la capital porteña.
Artigas no flaquea Contra este plan y todas sus consecuencias Artigas levantó su brazo como conductor de las fuerzas contrarias, al general Belgrano. Los resultados que obtuvo este oficial valieron para su reemplazo por el general San Martín. Consecuente con el diseño político conciliatorio de la Logia, San Martín se desplegó sobre Chile. Apoyó a O’Higgins en la lucha contra las fuerzas que aspiraban a una real independencia, pero en su movimiento siempre miró hacia Perú. Y más allá. “Detrás de este diseño político –cambiar para que todo siga igual– la Logia de Lautaro, que cumplía en el Plata la función de establecer un puente entre las aspiraciones de las clases dominantes americanas y la diplomacia de las grandes potencias europeas” (12).
Tal diseño constituía una traición para las aspiraciones de los pueblos de Colombia. Sin tener que batallar contra la actual Argentina, las fuerzas españolas podían concentrarse a operar contra México, Venezuela o la Nueva Granada, y aún para reforzar al gobierno del Perú. Es este proyecto el que Bolívar escuchó de labios del general sureño, y al cual opuso su razonamiento liberal republicano. Sobre la base de la superioridad de las fuerzas colombianas, Bolívar logró que San Martín aceptara el retiro hacia Buenos Aires.


Leave a Reply