Hay algo profundamente paradójico en la crisis climática: nunca hubo tanta información disponible sobre el deterioro del planeta y, sin embargo, los seres humanos siguen avanzando en una dirección que saben destructiva.


Hay algo profundamente paradójico en la crisis climática: nunca hubo tanta información disponible sobre el deterioro del planeta y, sin embargo, los seres humanos siguen avanzando en una dirección que saben destructiva.
Las mejoras en la eficiencia no son más que medios para aumentar la rentabilidad del capital y conducen inevitablemente a un aumento del consumo energético y material. La verdadera trampa en la que se encuentra hoy la humanidad es esta: una contradicción radical entre la necesidad cada vez mayor de mercancías y la necesidad física de mantenernos dentro de los límites del planeta.
“El sistema capitalista es un sistema inhumano, cruel y criminal”, sentenció el subcomandante insurgente Moisés, vocero del EZLN, durante el Semillero Guerra contra la Humanidad. (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio), realizado entre el 20 y 24 de julio pasados
Todos los actores sistémicos confluyen en la depredación de comunidades y naturaleza, sin distinción de gobiernos progresistas o conservadores. Los patrones fabriles necesitaban personas en la planta de producción y en la sociedad, como obreros y como consumidores
La idea de cultura es una reacción general y fundamental en las condiciones de nuestra vida común. Su elemento básico es el afán de evaluación cualitativa total. El cambio en toda la forma de nuestra vida común generó, como reacción obligada, una insistencia en la necesidad de prestar atención a esa forma
Hay un relato extendido sobre el trabajo social que lo presenta como heredero de la beneficencia, de las señoras de clase alta que bajaban a los barrios a ayudar a los pobres. Es un relato incompleto, pero cómodo para quienes prefieren que esta profesión no se haga demasiadas preguntas.
Estoy convencido de que las autonomías son el mejor modo de defender la vida, pero también comprendo que para las poblaciones urbanas se trata de un desafío tan potente, que parece inalcanzable
la izquierda que conocemos no da para más, y está a punto de dilapidar por completo todo su patrimonio cultural, ideológico y político del pasado. Ya no es un instrumento útil para transformar el mundo y es preciso cambiar de rumbo con urgencia
El cambio climático, la deuda externa, el extractivismo, la destrucción ecológica, el hambre y la guerra nos obligan a preguntarnos qué tipo de economía se está organizando y para quién. Pero también revela un peligro presente en gran parte del discurso progresista contemporáneo: la sustitución de la economía política por un lenguaje moral.
Hemos entrado en una nueva época del capitalismo mundial. Se caracteriza por diversas crisis, la rivalidad imperial, el nacionalismo autoritario y fenómenos de resistencia episódicos y explosivos desde abajo.
