La política económica del gobierno es errática. A medida que avanzan en su gestión los cambios de énfasis se han acentuado.
La reforma tributaria y el Plan de Desarrollo
El primer logro del Gobierno fue la reforma tributaria. Es claramente progresiva, ya que la tarifa aumenta con el nivel de ingreso. Aunque impactó muy duro a la clase media alta, pero no logró afectar a los grandes ricos que siguen escondiendo sus activos en sociedades, y en paraísos fiscales. La principal diferencia de la reforma de Petro con respecto a la de Duque es el acento en la progresividad. En lugar de buscar una mayor tributación de los ricos, el gobierno Duque pretendía ampliar la base de contribuyentes, incluyendo a los hogares de clase media baja. Y, además, buscaba incrementar el IVA.
A pesar de los esfuerzos realizados en la reforma tributaria de Petro, la distribución del ingreso y de la riqueza continúan siendo muy desiguales, y la principal razón de que la equidad no mejore de manera sustantiva es la posibilidad que tienen los hogares de altos ingresos de esconder sus diversos activos. Este problema no es solamente de Colombia, tal y como lo denuncia cada año Oxfam en Davos1.
El segundo logro significativo fue la aprobación del plan de desarrollo Colombia Potencia Mundial de la Vida2. Las transformaciones que allí se proponen modifican de manera sustantiva los énfasis de la política económica con respecto a los gobiernos anteriores. Allí se considera que el principal problema de la sociedad colombiana es el ordenamiento del territorio alrededor del agua. Este postulado básico permea el diagnóstico y el articulado del Plan. A pesar de sus bondades, sorprende que el discurso del Gobierno no tenga casi nada que ver con las estrategias allí definidas. En los mensajes presidenciales se han dejado por fuera las transformaciones constitutivas del Plan.
Y aquí radica el origen de los movimientos erráticos de la política económica. En lugar de seguir la ruta propuesta por el Plan, el Gobierno da bandazos priorizando asuntos que son irrelevantes desde el punto de vista de las apuestas estratégicas. Temas como los pasaportes de Thomas Greg, la consulta, la constituyente… desvían la atención del debate público, y no tienen ninguna relación con las apuestas estratégicas del Plan de Desarrollo: catastro multipropósito, registro universal de ingresos (RUI), presupuesto por programa. El Gobierno tiene en sus manos una brújula que está tirando por la borda.
La transición energética no ha sido realista
Desde el inicio de su gestión, la actual administración, a través de la ministra de minas, consideró que para realizar la transición energética debería suspenderse la exploración de nuevas fuentes de petróleo y gas. Este mensaje creó expectativas que han perjudicado a Ecopetrol. En contra de la opinión del Gobierno, es necesario aceptar un principio que es paradójico, pero absolutamente realista. Para avanzar en la transición energética es necesario aumentar la producción de petróleo hasta llegar al millón de barriles diarios. El país está hoy en 750 mil.
El petróleo y los minerales tienen un peso considerable en la balanza comercial, cercano al 55 por ciento de las exportaciones. Además, son una fuente de ingresos fiscales muy importantes. El ideal, expresado en el Plan de Desarrollo, es avanzar hacia una economía limpia, menos dependiente del extractivismo. Pero esta meta toma tiempo. Mientras tanto, es inevitable depender del petróleo.
La figura 1 presenta los saldos de la balanza comercial. En los dos primeros años de este gobierno se redujo el déficit que estaba en US4,9 miles de millones. En el 2024 se redujo a -US1,9 mm. Esta tendencia no se va a mantener, y se estima que al final del 2025, el déficit estará en US2,9 mm. Obviamente, no es bueno que un país tenga una balanza negativa. Tal y como se observa en la gráfica, el panorama era muy diferente antes del 2012, cuando los déficit eran bajos e, inclusive, hubo momentos de superávit.
No se han puesto en práctica instrumentos de política económica que permitan modificar la matriz exportadora, de tal forma que se reduzca el déficit, y que en la medida de lo posible haya una diversificación de las exportaciones dependiendo menos de la economía extractiva.
La inflación y el desempleo han bajado
Es positivo que después de la pandemia la inflación haya continuado bajando (figura 2). El dato de junio es de 4,82 por ciento. Todavía lejos de la meta porcentual del 3 del Banco de la República.

La discusión con las autoridades monetarias es si este logro ha sido a costa del crecimiento económico. El Banco de la República mantiene la tasa de intervención muy alta, en 9,25 por ciento y ello repercute en una menor inversión. No es posible saber qué hubiera pasado si la tasa de interés fijada por el banco central hubiera sido menor. A pesar de la política monetaria restrictiva, el desempleo en mayo fue relativamente bajo, de 9 por ciento. Aunque este dato es bueno, la informalidad se incrementó.
La aprobación de la reforma laboral es un logro importante del Gobierno. Permitirá mejorar las condiciones de ingreso y vida de una gran parte de los trabajadores. Los críticos han dicho que aumentará la informalidad. Este es un supuesto que no necesariamente es cierto.
La paradoja fiscal no se ha enfrentado
El Gobierno no ha enfrentado la paradoja fiscal. Por un lado, es evidente la crisis de las finanzas del gobierno central. Pero, por otra parte, es notorio el despilfarro de recursos en proyectos pequeños sin una visión estratégica.
En el cuadro 1 se presenta la evolución de los principales rubros, en pesos constantes, entre el 2015 y el 2025. El ritmo de crecimiento ha sido importante. Pasó de $353,3 billones a $511 b.
Entre 2015 y 2025 la estructura de presupuesto ha cambiado de manera significativa. En la última fila del cuadro se presenta el crecimiento durante el período de análisis. Los gastos de funcionamiento aumentaron 64,6 por ciento, el servicio de la deuda creció 40 por ciento, y la inversión se cayó en 0,3 por ciento. Esta estructura de las finanzas públicas es insostenible. El gasto en servicios personales (nómina) aumentó 45,2 por ciento en el mismo período. Este porcentaje es relevante, pero es inferior al de los gastos de funcionamiento. Habría que explicar las razones de este cambio en la estructura de las finanzas públicas, que termina traduciéndose en una menor inversión, que tiene repercusiones en el ritmo de crecimiento de la economía.
Pero quizá el hecho más significativo sea el aumento del servicio de la deuda y la reducción de la inversión (figura 3). Además, la relación entre la inversión y el servicio de la deuda ha sido la más baja de todo el período. Este resultado es preocupante porque debilita la estructura productiva del país. El multiplicador de la inversión pública es 1×4. Es decir, por cada peso que invierte el Estado se reactivan 4 pesos de inversión privada.

Tal y como se observa en la figura 3, en el 2025 se llegaría al punto más bajo de 0,69. Esta es la mejor expresión de la fragilidad de las finanzas públicas. La estructura del presupuesto muestra que si la dinámica de la inversión pública dependiera exclusivamente del Presupuesto General de la Nación (PGN), la situación sería especialmente crítica. Afortunadamente, en el presupuesto de inversión del conjunto del Estado –sumando los presupuestos del gobierno central, el Sistema General de Participaciones, las regalías y los recursos de las ciudades y departamentos– en el 2024 fue de $224 b. Con respecto a este monto, la inversión correspondiente a la Nación fue del 44,19 por ciento. Aunque este porcentaje es muy importante, una parte considerable de la inversión corresponde a recursos que no hacen parte del PGN. Mientras que el gobierno central tiene limitaciones fiscales evidentes, el volumen de inversión del conjunto del Estado es grande, pero se gasta mal en pequeños proyectos.
La reforma a la salud ha sido un fracaso
Los cambios introducidos a la salud han sido un fracaso. La intervención de las EPS no ha logrado el objetivo que se buscaba. Por avanzar en la prevención de manera equivocada, el Gobierno está acabando con el sistema. El daño hecho no se corrige en el corto plazo. Claramente, había problemas en el sector, pero el tratamiento de choque ha sido perverso.
Sin consistencia
La economía está en una situación frágil. La política económica ha sido errática. En gran parte, porque el gobierno ha desconocido los instrumentos ofrecidos por el Plan de Desarrollo que le habrían permitido ir sentando las bases de un cambio estructural. Además, la economía colombiana ha experimentado los choques del mercado internacional de capitales, que reducen el margen de maniobra de las políticas monetaria y fiscal. El servicio de la deuda ha alcanzado niveles sin precedentes.
8 de julio de 2025
1 Ver, por ejemplo: Oxfam., 2022. Las Desigualdades Matan. Se Requieren Medidas sin Precedentes para Acabar con el Inaceptable Aumento de las Desigualdades por la Covid-19, Oxfam, London. // Oxfam., 2022. Profiting from Pain. The Urgency of Taxing the Rich Amid a Surge In Billionaire Wealth and a Global Cost-of-Living Crisis, Oxfam, London. // Oxfam., 2025. Takers Not Makers. The Unjust Poverty and Unearned Wealth of Colonialism, Oxfam, London.
2 República de Colombia, 2023. Ley 2294. Por la cual se expide el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026 “Colombia Potencia Mundial de la Vida”, Congreso de la República, Bogotá.
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