Notas sobre el golpe de estado en Honduras

Solo como anécdota señalemos que el hombre de la SIP en Costa Rica no realiza ninguna mención, absolutamente ninguna, a la censura de los medios de comunicación (y hasta donde se puede a los corresponsales extranjeros) en Honduras. Ni tampoco a la autocensura (dicen ellos) que se imponen los medios que desean seguir circulando. El ‘régimen de Micheletti’ intenta pacificar Honduras no solo mediante la represión militar (que los manifestantes opositores valoran sangrienta) sino evitando que la población acceda a cualquier información que no sea la del régimen golpista que busca prolongar, sin cambio ninguno, el régimen oligárquico salvadoreño. Ligeramente bizco, el man. Aunque en su bizqueo, no está solo.

Todavía falta aquí otro ‘detalle’ costarricense en este apartado para que se complete la caracterización ideológica elemental del golpe hondureño: los gobiernos de Nicaragua, El Salvador y Guatemala, en parte por la condena internacional y en parte por el temor a una guerra civil en Honduras con incidencia sobre sus territorios, decretaron un cierre comercial de 48 horas de sus fronteras con ese país. Los exportadores de Costa Rica protestaron  de inmediato porque perjudicaba sus negocios (no dieron cifras por aquello de los impuestos). ¡48 horas en que sus mercancías no pudieron circular! Pero lo interesante son las declaraciones del Ministro de Comercio Exterior costarricense: “(…) estoy asombrado de que se haya usado esta medida. Es una medida sin precedentes en Centroamérica (…) Tiene implicaciones legales, pero además éticas ¿Cómo va usted a dejar sin leche a los niños de ese país por un asunto político?” (LN, 03/07/09).

Se puede hacer retórica y demagogia invertida con esa declaración: “¿Cómo se va a dejar sin derechos humanos y sin Estado de derecho a los hondureños por vender y ganar dinero? El Ministro costarricense es obviamente un empresario. No le interesa que los niños hondureños beban leche, sino que la compren y a precios de oportunidad, por la crisis. Mejor si hay guerra civil, porque los precios se disparan. Con independencia de la demagogia, en Honduras el 38% de los niños sufre desnutrición con incidencia grave en su salud mental y en su crecimiento. Se lo deben no al descuido de sus padres humildes, sino al dominio oligárquico/empresarial/cristiano que determina quien come y quien no en ese país. El dominio oligárquico es un fenómeno político y económico. El Ministro de los Empresarios Costarricenses podría preguntarse: ¿Cómo hemos permitido que una situación económico-política-cultural frustre la salud y existencia de los niños hondureños? Y habría podido terminar, con apesadumbrada coherencia: “Esto tiene implicaciones éticas”.

Pero el Ministro no repara en esto. Para él solo tiene implicaciones éticas el que los empresarios que él unilateralmente representa hagan circular sin trabas y vendan sus mercancías a quien pueda pagarlas. Lo ético se resuelve en tener dinero y, sobre todo, en acumularlo. Esta es la sensibilidad empresarial, desnuda. Como se advierte, tiene sus ventajas residir en Costa Rica. Desde aquí es fácil advertir lo que efectivamente pasa en el área. Pero el ‘área’ no es sino un lugar transparente, por ausencia de oposición, del continente. Y quizás del mundo.

Un alcance. En el adocenado imaginario del Ministro costarricense lo comercial (económico) no tiene nada que ver con lo político. Se trata de un grosero y codicioso imaginario escindido en estancos y desde el cual resulta posible invisibilizar culturalmente las necesidades humanas de la población más vulnerable. Población que, cuando se trata de Honduras, hemos mencionado, comprende a un 60% de su gente.  

Creo que estas señales son suficientes para introducir al sentido de la expresión que caracteriza el golpe hondureño como oligárquico/empresarial-militar y clerical. Sería importante que quienes se oponen, desde el punto de vista popular, al golpe, lo asumieran.

Un énfasis en un detalle de este cuadro. En América Latina las rupturas institucionales cuentan con el respaldo de instituciones clericales. Así, por ejemplo, el golpe militar que expulsó a Perón o los que abrieron las dictaduras empresarial-militares de Seguridad Nacional. Fue el cardenal de Nicaragua quien lideró la oposición al gobierno sandinista cuando algunos de éstos intentaban hacer un gobierno para los sectores populares. El mismo factor clerical concurre hoy en Honduras. Las iglesias, en especial la católica que es la mayoritaria y la más internalizada por la población como referente cultural, deben ser indicadas claramente como factores golpistas y reaccionarios. Se debe señalar su responsabilidad, que es política, social y ética. Y cuando corresponda, por desgracia nunca o casi nunca, debe exponerse esta responsabilidad y sancionar a sus personeros involucrados y, si es del caso, a sus instituciones, no por ser iglesias sino por reaccionarias. El siglo XXI es ya suficientemente tarde como para seguir dejando en la invisibilidad que los principales factores culturales de la caverna latinoamericana son el temor y las iglesias.

Pages: 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15

Información adicional

Autor/a:
País:
Región:
Fuente:

Leave a Reply

Your email address will not be published.