Notas sobre el golpe de estado en Honduras

Como los obispos practican lo que predican le hacen una oferta de ‘diálogo’ a Zelaya: “A quienes tienen o han tenido en sus manos la conducción del país les  invitamos a no dejarse llevar por los egoísmos, la venganza, la persecución, la violencia y la corrupción.”. Considerar al ‘otro’ movido por la venganza, el egoísmo, la violencia y la corrupción tal vez no es la mejor manera de invitar a un diálogo. En cuanto a la persecución, es un lapsus freudiano. Ya sabemos, por los mismos obispos, que Zelaya no es una víctima, un perseguido, sino un delincuente acusado por la justicia. Bueno, hasta el Espíritu Santo se permite de vez en cuando alguna incoherencia.

La jerarquía clerical no pierde la ocasión para sermonear a la gente sencilla y a los trabajadores: “… los invitamos a continuar en un espacio de participación respetuosa y responsable, entendiendo que todos podemos construir una Honduras más justa y solidaria, con el trabajo honesto” (énfasis nuestro). Para quien no entiende este lenguaje, indiquemos que ‘participación respetuosa y responsable’ significa de acuerdo y sujeta a la autoridad legal y metafísica (ley natural de Dios). Como en última instancia, a Dios lo representan los obispos, se participa respetuosa y responsablemente cuando se les hace caso a ellos y a sus reglas del juego. ‘Trabajo honesto’ quiere decir respetando moralmente la lógica de acumulación de capital. Si en Honduras existiese la esclavitud (tal vez la hay), ‘trabajo honesto’ querría decir, que se subordine moralmente al mejor beneficio del amo. Una traducción más laica diría: obrero, sé feliz con tu salario y ganarás el cielo. Y a la esclava: sé feliz con tu esclavitud. Tu amo, pese a tu indignidad, hasta te alimenta. Dios los recompensará a ambos.

Ya que varios miles de ciudadanos, campesinos y trabajadores, se manifiestan en las calles contra el golpe y los golpistas desafiando el acoso el acoso y la violencia armada de los militares, los obispos sienten la urgencia de aclarar: “Rechazamos amenazas de fuerza o bloqueos de cualquier tipo que solamente hacen sufrir a los más pobres”. Los maestros y profesores, los campesinos, los ciudadanos de a pie… son quienes, con sus protestas pacíficas, aunque irritadas y gritonas, son ‘culpables’ de hacer sufrir a los más pobres. Como ni Micheletti ni los obispos están entre quienes sufren, se entiende que la preocupación de los jefes católicos es por solidaridad generosa. Por supuesto, los obispos no se inquietan por el ‘bloqueo’ social que produce, desde siempre, un 60% y más de pobres en Honduras. No perciben en ello ni amenaza ni violencia. Solo hacen violencia quienes ahora salen a la calle. Ah, y también la OEA.

El pronunciamiento finaliza con una excitativa pastoral, no faltaba más: “Exhortamos al pueblo fiel a intensificar la oración y el ayuno solidario para que reine la justicia y la paz”. No precisan a quien se debe orar y cómo harán para “ayunar” aquellos que no tienen dinero para comprar comida. Cualquiera tiene un descuido.

Esto es básicamente lo que leyó por cadena nacional (y oficial, por aquello de la  estricta censura) el cardenal Rodríguez. Los golpistas proveyeron y financiaron el espacio

Conviene decir algo sobre este cardenal. En América Central (y en América Latina) un cardenal católico es alguien con mucho prestigio por solo serlo. Una personalidad a quien se respeta. Por eso los golpistas deciden que sea él quien lea el posicionamiento de apoyo de los obispos. El cardenal Rodríguez, además del cargo, adquirió, hace algunos años, prestigio de intelectual y artista, un hombre sensible, alguien que entendía los sufrimientos que acarreaba el esquema neoliberal y que se pronunciaba a favor de los humildes.

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