3.- Dos documentos católicos ante el golpe empresarial/militar en Honduras
Ya se señaló que en los días inmediatos de julio, tras el golpe, se dieron dos pronunciamientos con distinta interpretación de lo ocurrido en Honduras. Uno, el Mensaje de la Diócesis de Santa Rosa de Copán, suscrito por su obispo Luis Alfonso Santos, y el otro, un Comunicado de la Conferencia Episcopal de Honduras, “Edificar desde la crisis”. Haremos un tipo de lectura ideológica de ambos documentos para mostrar sus posicionamientos diversos y encontrados e indicar, con este procedimiento cómo, entrado el siglo XXI, se dan grietas al interior del imaginario del aparato clerical católico contra su lógica autoritaria y también a causa de ella, principalmente por la distancia que muestra en relación con la realidad socio histórica de los pueblos latinoamericanos. El examen no será exhaustivo, por razones de espacio. Se comenzará con el segundo texto en el tiempo, por tratarse de un documento más tradicional u ortodoxo.
El posicionamiento de la Conferencia Episcopal de Honduras sobre el golpe de Estado de junio del 2009
El Comunicado de la Conferencia Episcopal fue leído a todos los hondureños por el Cardenal Óscar Rodríguez quien hizo además un aporte personal al texto. A su aporte individual nos referiremos más adelante.
El documento es un comunicado de 20 párrafos gramaticales, organizados en tres apartados (No existe ruptura institucional; Aprender de los errores y Llamamientos especiales) cuyos núcleos temáticos son:
En “No existe ruptura institucional”:
a) la afirmación tajante de que en Honduras no existió un golpe de Estado: “Todos y cada uno de los documentos que han llegado a nuestras manos, demuestran que las instituciones del Estado democrático hondureño, están en vigencia y que sus ejecutorias en material jurídico-legal han sido apegadas a derecho (…) Los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, están en vigor legal y democrático de acuerdo a la Constitución de la República de Honduras”.
En este núcleo (y en todo el documento) se evita mencionar por su nombre al Presidente Zelaya. La despersonalización se realiza mediante dos paráfrasis elusivas: “la persona requerida”, “ciudadano Presidente de la República de Honduras”. Tampoco se mencionan los nombres de los dirigentes golpistas. Se los esconde mencionando instituciones: Corte Suprema de Justicia, Tribunal Supremo Electoral, Ministerio Público, etc.
Para los obispos, la inexistencia de un golpe se sigue de que en el momento de su “captura” (en verdad secuestro de su casa de habitación por personal militar o paramilitar) la “persona requerida” ya no fungía como Presidente de Honduras por estar acusada de “contra la forma de Gobierno” (sic), “traición a la Patria”, “abuso de autoridad” y “usurpación de funciones”.



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